jueves, 7 de abril de 2016

Cómo defenderse de las personas tóxicas o transformar el triángulo dramático







Esta entrada de blog ha sido inspirada por la pregunta de May Miau:  


¿Cómo defenderse de personalidades tóxicas que buscan hundirte en el ámbito laboral?



En primer lugar, habría que ver qué puede hacerse con respecto a lo que esas personas tóxicas que mencionas están haciendo: denunciar, decirles algo, ponerles límites, etc. Pero, pueda hacerse algo o no, lo que sí es posible es trabajarnos para no quedar enganchados en su juego, y así, aunque no podamos evitar el contacto con dichos individuos,  estaremos mucho mejor y no nos convertiremos en sus víctimas

Hay un triángulo compuesto por tres de los roles que solemos tener en nuestra vida y en nuestras relaciones con los demás, y es el triángulo compuesto por víctima, verdugosalvador; se le conoce como el "triángulo dramático de karpman". Todos tenemos tendencia a identificarnos con uno de esos papeles y disociar los otros. Si estamos identificados con la víctima tenderemos a provocar que los otros se comporten como verdugos o como salvadores, y tenderemos a engancharnos con quien ejerza esos papeles sobre nosotros. Si nos identificamos más con el salvador nos engancharemos a víctimas a las que podamos rescatar o con verdugos a los que queramos parar los pies. Y si es la identificación con el verdugo lo que está activo en nosotros, iremos buscando víctimas sobre las que ejercer o salvadores que luchen contra nosotros.
Como cualquier otro aspecto o subpersonalidad nuestro, esos tres aspectos pueden estar disociados, podemos haberlos relegado a la sombra, a nuestro inconsciente reprimido, estando, en tal caso, inconscientemente identificados con ellos. Estos aspectos nuestros que hemos reprimido, se manifestarán en nuestras vidas de formas encubiertas, inmaduras y neuróticas. Con alguno de esos papeles podemos estar identificados de forma más consciente. 
La forma de trabajar con este triángulo podría ser, en primer lugar, diferenciarnos del papel con el que estamos más identificados. Esto nos permitirá integrar lo que ese aspecto tiene que aportarnos, pero sin estar limitados por la identificación exclusiva con él. Sería un aspecto más integrado en la totalidad de nuestro yo, cumpliendo con sus funciones, pero sin secuestrarnos. Propongo empezar por este aspecto primero porque es más fácil trabajar con aquello de lo que somos conscientes que con aquello que hemos disociado.
Luego podríamos rescatar a los otros dos aspectos de la sombra. Así podrían cesar las manifestaciones encubiertas de esos aspectos, y a la luz de la conciencia podrían madurar y ofrecernos cada uno de ellos sus funciones a nuestro servicio. Y es que todo aspecto o subpersonalidad tiene algo que aportar a nuestra vida cuando lo integramos.
En el proceso Big Mind haríamos eso hablando con cada una de estas 3 voces: la de la víctima, la del verdugo y la del salvador hasta poder experimentar plenamente a la luz de la conciencia cada uno de esos aspectos, con lo cual los trascendemos y los transformamos, para ir dejando de engancharnos en esos juegos de forma inconsciente. Además, podemos imaginarnos que ese triángulo es la base de una pirámide, después podríamos experimentar el ápice de esa pirámide, el aspecto nuestro que incluye a los otros 3 y va más allá. Y desde ahí podríamos fluir libremente por los otros aspectos sin quedar enganchados en ellos, ya transformados a la plena luz de la conciencia. Así, como dice Genpo Roshi, el "triángulo del drama" se transformaría en el "triángulo del Dharma". ¿Cómo sería este cambio? Eso lo dejo a la investigación de cada cual. Ya me contaréis qué descubrís en esta indagación.